El ahorro depende del consumo eléctrico y del tamaño del sistema. En promedio, los usuarios reducen entre 70% y 95% su recibo de luz. En algunos casos, incluso pueden generar excedentes que se devuelven a la red (net metering).
El mantenimiento es mínimo. Solo se recomienda limpiar los paneles cada 3 a 6 meses para evitar que polvo o suciedad reduzcan su eficiencia. Además, una revisión técnica anual garantiza el correcto funcionamiento del sistema.
Depende del tamaño del proyecto, pero una instalación residencial típica toma de 1 a 3 días hábiles. Antes de eso, se realiza una visita técnica y el trámite con la CFE (en México) o la entidad correspondiente para la interconexión.
Los paneles siguen generando energía, aunque con menor intensidad. Además, el sistema está conectado a la red eléctrica, lo que asegura que nunca te quedes sin electricidad, incluso en días lluviosos.
Generalmente entre 3 y 5 años, dependiendo del consumo y del costo de la electricidad en tu zona. A partir de ese punto, la energía que generas es prácticamente 100% ahorro durante los más de 25 años de vida útil del sistema.